Uno cree que sabe todo de si mismo. Ostenta máscaras, títulos y apellidos durante años sin entender realmente "quién" o "qué" se es (aunque se autoengañe contando lo contrario).El 20 de mayo de 2006 estrenaba "Litoral" de Wajdi Mouawad, "en mi país natal" (como diría el personaje "Tomás" en la obra), bajo la dirección de Hugo Arrevillaga.
Una historia que habla del EXILIO. Un padre que muere en tierras ajenas a su patria por causa de la guerra. Un hijo que se da a la tarea de devolver el cadáver en descomposición de un padre que no conoció, para enterrarlo en esa tierra natal llena de recuerdos felices y amargos de la guerra. Un viaje solo de ida hacia el encuentro de la propia identidad.
Entonces me tocó representar a ese padre. Y que difícil es hablar con verdad sobre un exiliado de la guerra en un país al otro lado del mar... ¡una realidad que creía bastante lejana de la mía!
Representar a un padre desconocido por su hijo que narra extemporaneamente sus desdichas y sus alegrías, sus lágrimas y sus nostalgias a un hijo que solo conoció la versión de las tías maternas que le hablaron mal de él toda su vida... (una realidad más cercana a mí, pero donde el papel que me correspondió en la realidad no fue el del padre, sino el de hijo)
Y algo que parecía aún más lejano que todo lo demás: Una madre muerta, unas cartas, una historia contada a medias.
La semana que pasó, un hecho casi mágico (o una cadena de ellos) me harían comprender que tal vez mi interpretación en "Litoral" fue construida con una intuición ignorada de mi propio pasado.
Siempre tuve cierta vaga idea del origen de mi abuela paterna. Hija de exiliados, española, madrileña y poco más. No la ví muchas veces en mi vida, y la mayoría de ocasiones era yo un bebé, por lo cual todo recuerdo se vuelve más inasible. Recuerdo bien -eso sí- una visita a su casa siendo yo adolescente. Una mesa que me parecía enorme y mi madre charlando horas y horas con su suegra.
Mi abuela era muy bella y sonreía. "Sois muy majos" nos decía a mí y a mi hermano mientras nos acariciaba con ternura la cabeza y las mejillas y nos daba besos.
Pasaron los años y nunca la volví a ver. Murió prematuramente a los 64 años.
Pero si volví a ver a la madre de mi abuela -ya muy mayor- en la ciudad de Querétaro. Recuerdo su dulce coquetería al recibirnos, quería estar muy arregladita para ver a sus bisnietos, muy peinadita, a pesar del fino y escaso cabello que cubría su cabeza. Sus cejas muy bien pintadas... y su mirada... la mirada de quien ha vivído mucho, mucho, mucho...
MI BISABUELA CARMEN PARDO DE ARRIBAS EN 1930
El 27 de julio de 1939, hace -hoy- exactamente 70 años, atracó en el puerto de Veracruz el vapor "Mexique" de la "Compagnie Générale Transatlantique".No se trataba de un viaje de placer. Era el segundo que aquel barco realizaba a México con víctimas de la Guerra Civil Española a Bordo. La primera travesía, en junio de 1937, había traido sanos y salvos a los hijos de los combatientes republicanos conocidos como "Niños de Morelia". En esta ocasión, tanto adultos como niños llegaban con la esperanza de reahacer sus vidas... y tal vez volver muy pronto a una España en paz.
MI TATARABUELO ÁNGEL PARDO Y PUZO(Archivo familia Arribas Pardo)
Hoy hago un homenaje conmovido a esa niña de catorce años que debe haber abierto maravillada los ojos al descubrir el trópico mexicano, sus frutas exóticas, su música y su gente. A esa niña que inició una nueva vida al otro lado del mar y que tal vez nunca imaginó que setenta años después tendría a un nieto mexicano observando maravillado la Puerta del Sol en Madrid y encontrando un nuevo significado a su propia vida "...a los niños en estos tiempos los mismos cuentos les gusta oir"
En particular un abrazo cariñoso a esa familia que el destino alejó de mí; y otro fuerte y fraternal abrazo a todos los descendientes de los pasajeros del "Mexique". A aquellos que hace setenta años, después de librar los campos de concentración fascistas y los submarinos alemanes entraron a salvo en el Golfo de México.
Tal vez mi abuela compartió juegos y esperanzas con los tuyos, en altamar, en la incertidumbre, en la ruta del exilio...
HOJA DE IDENTIFICACIÓN DE MIS BISABUELOS Y MI ABUELA


