martes 27 de octubre de 2009

MARIANO MORENO MATEO, mi tío bisabuelo vuelve a su partido

El 24 de octubre de 2009 fué rehabilitado como miembro del Partido Socialista Obrero Español, don Mariano Moreno Mateo, diputado por Andalucía durante el gobierno de la República, a quién le fué retirado el carnet, cuando, en 1946 el PSOE decidió expulsar a Juan Negrín y a más de 30 correligionarios.
En el acto celebrado el pasado sábado, Negrín y sus 35 compañer@s fueron reintegrados (a título póstumo) como militantes del partido.

Entre los descendientes de aquellos, se cuenta mi tía Libertad Moreno Pardo, prima de mi abuela, que viajó también en el "Mexique" en 1939, y que ha venido a Madrid desde México para recibir el carnet de socialista de su padre.

Un día antes, tuve el orgullo de acompañarla hasta el Congreso de los Diputados de España para una visita, en la que, entre otras maravillas, tuvimos la oportunidad de ver el ejemplar original de la Constitución española del 9 de diciembre de 1931.

LISTA DE REINTEGRADOS AL PSOE:

Juan Negrín López, Julio Alvarez del Vayo, Ramón Lamoneda Fernández, Ramón González Peña, Jerónimo Bujeda, Juan Simeón Vidarte, Julia Álvarez, Matilde de la Torre, Edmundo Lorenzo, Antonio Pasagali, Ángel Galarza, Vicente Ruiz Sarmiento, Miguel Amilibia, Nicolás Jiménez Molina, Veneranda García Manzano, Adrian García, Leandro Pizarro, José Rodriguez Vega, Antonio Huerta, Gabriel Morón, Vidal Rebora, Suarez Guillen, Carlos Abad, José Moreno Remacha, César Rodriguez González, Amaro del Rosal, Modesto Moyro, Juan Bautista Alvarado, Saturnino Gimeno, Matilde Cantos, Max Aub, Juan Pablo García, Jesús Ibañez, Jesús Vallina y Felipe García
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martes 1 de septiembre de 2009

AMIGOS DEL UNIVERSO


Cuando era muy jóven, en la escuela secundaria, conocí -como a muchos nos sucede- a gente que nunca más volvería a ver. Algunos se escaparon hacia nuevas perspectivas en otros planos de realidad, como la silenciosa niña que un día dejó de ir a clases, para volver tiempo después sin una pierna. Su dolor callado y lento de adolescente mutilada la fue desvaneciendo... lentamente... hasta que por fín se nos escurrió entre los dedos, sin que ninguno de los más de cuarenta compañeros de clase pudieramos hacer nada.

Lo mismo pasó con otra amiga, que hace más de un año y medio, unos días antes de cumplir 40 años, simplemente, en silencio, sin aspavientos, sin agonías... se quebró como un cristal.

Pero hay otros, de los que uno no ha sabido nunca donde quedaron, a dónde fueron, quienes son ahora. Sin embargo han dejado un recuerdo imborrable en nuestro ser.
Es el caso de Ricardo Cerrillo, gran amigo de la secundaria, a quien debo -como a mi tío Pépe- en gran medida mi afición por "The Beatles". Ricardo fué la persona que me prestó uno a uno todos sus tesoros musicales en long play de 33 rpm. Después me prestó una guitarra, y con ella soñe en ser una estrella; aprendí los primeros acordes y me emocioné al escuchar las burdas notas que producía el instrumento en mis manos. Juntos cantamos, tarareamos, silbamos, berreamos y escuchamos hasta el cansancio las imborrables canciones de John, Paul, George y Ringo. Gracias a eso es que aprendí el inglés que hasta ahora más o menos puedo articular.

Pero rock and roll aparte, uno de los recuerdos más presentes en mi corazón, es Ricardo declamando, cada vez que se montaban los pequeños o grandes festivales y fiestas de la escuela. Declamando algo que me emocionaba profundamente, a pesar de la estructura aparentemente cursi o facilona que mostraba la superficie de su poesía.
Hoy, veintitrés años después comencé a recordar... poco a poco fueron viniendo a mi mente trozos dispersos de aquellas palabras que tanto me conmovieron y que comenzaban así:
"En un lejano planeta de un bizarro Sistema Solar, habita una extraña criatura que se llama a sí misma “homo sapiens”

Con emoción busqué a partir de esta primera frase en internet y encontré por fin la poesía completa. Se trata en realidad de una "canción-declamación" muy típica de los años 70. Fué descartada como ganadora en el festival OTI de México, pues no quedaba claro si era solo una canción, una poesía (con lo cual no tenía nada que hacer en el certámen), o ambas cosas.
El autor es Felipe Gil, muy conocido en México por sus triunfos en la voz de Gualberto Castro, que interpretó magníficamente dos de sus canciones:
"La Canción del Hombre" y "La Felicidad", temas con los que se alzó en dos ocasiones como vencedor absoluto en el mencionado certamen de la OTI.

Pues bien, ya recordaba yo que resultaba un poco "cursi" o "meloso" en cuanto a la forma del propio texto (se nota más en la propia interpretación por Felipe Gil y coros), sin embargo, vale la pena recordar el contexto, las modas y las formas que se usaban entonces. Quitandonos los prejuicios y escuchando con el corazón abierto, podemos descubrir lo maravilloso y lo esencial de la pequeña y hermosa declaración de principios que hace Gil en "Amigos del Universo"

Ahora te la comparto, en una versión de Arturo Benavides, quién fué gran declamador de lo popular y lo emotivo en México, también durante la década de los 70. Elegí ésta, por ser a mi parecer la que mejor retrata la esencia del tema, aunque aún esté impregnada de un dramatismo un pelín artificial.

Eso sí, creo que la mejor versión será siempre para mí la de aquel muchachíto bien plantado, que, sin música de fondo, con voz potente y una gota de sudor escurriendo por su sien se presentaba frente a la clase de adolescentes que en silencio y conmovidos escuchabamos.

¡Gracias por siempre Ricardo Cerrillo Espinoza!

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jueves 30 de julio de 2009

Un año sin Alejandro

Hoy hace 365 días me llamó a casa, a nuestra casa, mi amiga, mi hermana, Aleyda. Estaba en una junta con Teresa Franco, discutiendo con su grupo lo que harían para solucionar el problema que se generó en Almagro con "Los Empeños de Una Casa". Ahí les dieron la noticia: Alejandro Aura se había ido del mundo.

Quedé desolado. Era el último padre que había adoptado en mi eterna busqueda de esa figura paradigmática que llenara el vacío que dejó el que me trajo al mundo.
Hoy que vivo en Madrid, hace apenas unas horas, recibí un correo de mis tías informandome que mi padre (el biológico) había nacido el 28 de marzo de 1944, es decir, 26 días después que Alejandro. Fué registrado en Santa María la Ribera... es decir, la colonia vecina a la San Rafael, donde nació Alejandro. ¿Será que esos dos niños cruzaron alguna vez sus pasos?

Hoy hace muchos insomnios que no tengo padre biológico, pero en su familia me ha sido devuelto.
Hoy hace un año que mi último padre adoptivo me dejó huerfano, pero me sigue susurrando y haciendo guiños. Basta poner atención para encontrarle entre las "coincidencias" que tan a menudo me invaden....

"Cuando acabe este verso que canto
yo no sé, yo no sé madre mía
si me espera la paz o el espanto,
si el ahora o si el todavía

Pues las causas me andan cercando
cotidianas, invisibles;
y el azar se me viene enredadndo
poderoso, invencible..."
(Silvio Rodríguez en "Causas y Azares" - 1986)

Hoy, hace un montón de exilios que Alejandro me acompaña. Su libro "Tambor Interno" le dió palabras a mi alma durante mucho tiempo. Hoy también, se abre la posibilidad de seguir encontrando a mi familia, de asentarme en España... y de "volver a casa" ...

Vaya un abrazo enorme a Alejandro, allá donde está. Tal vez al lado de mi abuela, bailando chotis o danzón; tal vez tomando un ron con mi tatarabuelo Ángel y discutiendo sobre poesía y barcos.

Hoy, desde Madrid te recuerdo con una sonrisa, porque me dejaste también amigos y me compartiste un trocito de tu universo... ¡Querído Alejandro!